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John Carpenter

Por Jota Zarco

John Carpenter es uno de los grandes, de eso no hay duda. Carpenter era ese muchacho que componía música, motivado por su padre, y que a …

Marafonas

Misia Yayá crió a multitud de niños y a dos niñas: Clotá, su hija, y a Lucía, la hija de sus amos. Ambas nacieron con cinco días de diferencia. Clotá, negra como la tierra húmeda, fragante como la selva y brillante como las estrellas. Lucía, blanca de espuma y leche.

El portal

El moho se extendía desde el cielo, donde terminaba la ventana, hasta medio metro dentro de la habitación. Nadie enloqueció por eso, ni por los brotes que parecían avanzar más rápido sobre el piso de madera oscuro.

Griselda

Entró en su habitación antes del amanecer. Se detuvo en silencio a los pies de la cama para acompañar su despertar, ansiando que durante el tránsito entre el sueño y la realidad él mencionara su nombre. Pero, nuevamente, su espera fue estéril.

Dona tu muerte

Estimado Venancio: El cáncer es mortal. Puede curarse en algunos casos, pero rara vez desaparece por completo. Usted esto ya lo sabía, durante su época fumadora y cuando lo dejó. Estamos orgullosos de sus logros y por ello le enviamos esta carta.

Pequeña historia ilustrada de un planeta rojo y su vecino

Viracocha jugaba con una ramita y aplastaba hormigas y planetas con la punta. Era cuestión de tiempo para que se convirtiera en el dios de los báculos.

Vida útil

El anciano caminó hacia la ventana de la habitación, con delicadeza hizo a un lado las cortinas y contempló la belleza exuberante que le ofrecía el jardín en las primeras horas de la mañana. Posó la vista en cada planta como si revisara el progreso de sus brotes y la detuvo en el rosal que inauguraba la entrada de la casa.

El descenso

“Capacidad máxima 3 personas”, decía la placa enchapada. Paró en el doce y otro vecino subió sin saludar ni mirar a nadie. Todos los botones habían sido pulsados, desde el veintiuno hasta el cero.

Gato de pelo negro

Nunca supo, Paulina, si habían sido aquellos yuyos preparados por la vieja nodriza india, y que había bebido a sorbos cortos, porque la garganta se le apretaba, dura, y le costaba tragar. Nunca supo si fueron aquellos yuyos, a sorbos empujados por lágrimas secas, los que le provocaron el aborto.

Repetición Artificial

Bajo el sol de un verano perdido, en un pueblo de La Pampa, hay una casa que, sobre una calle impermeable al tiempo, rompe la continuidad de las fachadas. Bajo el ala ancha de la galería, el hilo de un pasado continuo cose a Manuel, indefenso sobre una silla, con el presente.

La polilla

Podría resultar vacío o quisquilloso, hasta molesto, pensar que la diferencia resida en una coma. Una estupidez de aquellos que se la pasan navegando sin sentido a través de las ambivalencias de la lengua, de aquellos que solo pretenden conjurar el tiempo con los vaivenes insulsos de la significancia.

Pelo rojo

Después de la gran crecida, nos ganó el miedo y fuimos muchos los que dejamos el pueblo. Ella ya se había ido.

El gallo

El sol ya estaba alto sobre Oilarra cuando su gente comenzó a despertar. Era una comunidad trabajadora, que se levantaba con las primeras luces para realizar sus tareas rurales. Todos estaban asombrados por haberse dormido aquella mañana.

Demasiados inviernos

Antes de preguntarme quién soy, me pregunto qué es lo que me espera del otro lado de la cápsula. El ruido de la cámara hermética haciendo su trabajo no me deja poner en orden mi cabeza. Me siento tan aturdido y el ambiente es tan sofocante, que podría estar perfectamente en el purgatorio.

Escuela

La observé siempre como cuando uno persigue algo incansablemente, busqué en sus ojos la esencia de su ser y logré penetrar en ellos; supe el origen de sus malestares, su obsesión por el tono café y por el colorido de su mundo. Nadie se percató de eso, solo ella y yo lo supimos.

Solo un botón

Por fin Marté puede sonreír. Tras un largo peregrinar desde Monterrey, Nuevo León, ahora se encuentra frente a la Casa Blanca.

El paréntesis

El departamento se lo alquilaba a una checa que, vaya uno a saber cómo y por qué, era propietaria de un inmueble en el noveno piso de Corrientes y Uruguay. Se lo dejaba por dos mangos, sin contrato ni inmobiliaria. La mujer vivía en Europa. Él le hacía la tra

Revista Supraversum n° 5

Ante ustedes, la quinta edición de Revista Supraversum, disponible para descarga en formato PDF, EPUB y MOBI. Agradecemos el apoyo a través de la difusión y, …

Reseña de A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos

Por Francisco José Segovia Ramos

Reseña Titulo: A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos Autor: varios Traducción: Manu Viciano Editorial: Sportula Año: 2015 Género: Ciencia ficción …

5° Certamen Supraversum: orden de mérito

Nos complace informar a nuestra comunidad lectora y a los escritores seleccionados en nuestra última convocatoria el resultado del orden de mérito determinado por el jurado, …