Entrevista con Elaine Vilar Madruga

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Elaine, escritora cubana, emerge con fuerza en el ámbito de las letras. Su prolífica obra, dedicada en gran medida a la literatura fantástica, ha sido publicada en numerosos países y ha sido objeto de tantos otros reconocimientos. Los invitamos a leer la entrevista que concedió en exclusiva a Revista Supraversum, de la mano de nuestro colaborador José Francisco Segovia Ramos.


Elaine Vilar Madruga

¿Cómo te defines como escritora y qué pretendes con tu obra?

Soy alguien interesado en la realidad y sus bifurcaciones, en las múltiples poesías y fotografías que se esconden aquí y allá. No le tengo miedo a ese continuo bregar, a esa metamorfosis que me lleva de un lado al otro del espectro de la escritura porque sé que en todos sitios se aprende (no solo en la página en blanco) y que todos los paisajes merecen ser contemplados desde la posibilidad de una fotografía en movimiento.
Creo que mi obra es la sumatoria de todos mis dolores, mis pasiones y obsesiones. No puedo desprenderme de eso. Me interesa tocar vidas con mi literatura. Ya no estoy segura de que la literatura pueda cambiar algo en el mundo, pero al menos sí puede mirar a los ojos de otras personas. Si mi literatura mira a los ojos de alguien, entonces habrá cumplido su propósito. No sé pedirle más.

Está claro que eres una autora emergente y que va a ser un referente en la literatura de habla hispana, pero ¿han sido o son muchas las dificultades que te has encontrado para dar tu obra a conocer?

El Caribe es un contexto de muchas complejidades. Cuando hablo de complejidades no solo me refiero a lo negativo, sino a ese ajiaco de referencias que es también, en ocasiones aunque no siempre, ganancia. Vivo en Cuba. Me he parado en diferentes escenarios de lugares bien diferentes y cada persona con la que he conversado parece tener una opinión sobre la realidad cubana: que si paraíso de los trabajadores, que si infierno comunista… y cuando alguien te pregunta tu opinión, si diverge de la que ellos tiene ya preconstruida, entonces, ¡ay, qué problema tienes entre manos!

Para mí, escribir desde mi tierra es desafío y bendición. Desafío porque vivir de mi oficio se convierte muchas veces en acto heroico, locura o distopía; bendición porque Cuba es mi sitio natural para hacer arte. Siendo honesta, no me ha sido difícil dar a conocer mi literatura a mis compatriotas, pero cruzar el mar, hacia cualquier otro sitio, ha sido un hermoso viaje y una prueba continua de fuerzas. Por eso, quizás, es que me interesa tanto que mi obra no se conozca solo en el contexto latino sino que busque a otros lectores: ellos son un laboratorio maravilloso de referencias. Y a ese hermoso laboratorio en el que voy cociendo, investigando y tejiendo textos, le debo mucho.

Me ha sucedido que algunas editoriales esperan que, por el hecho de ser cubana, mi literatura ha de necesariamente bordar un paralelismo crítico con el mundo político de mi nación. Hablar de política, para bien o para mal, vende mejor que la fantasía, sin dudas, mejor que la poesía y el teatro, pero ese no es mi camino. El centro de mi ser confía y cree de corazón que la buena escritura no tiene país ni geografía, y que llegará al sitio que merece. Para eso, por supuesto, se requiere trabajo, disciplina, talento y ética. Cuatro elementos que no abundan, hoy en día, en ningún campo del pensamiento.

Tu obra se caracteriza por una gran fantasía y la indagación en el alma humana. ¿Tus próximos proyectos ahondarán en ese mundo fantástico, o buscarás nuevos géneros?

Es difícil saber qué me deparará la escritura porque mis procesos son muy diversos; en el sentido de que me gusta viajar de un género al otro y, muchas veces, contaminarlos. Sí puedo decirte que mi próximo libro publicado en España será una novela de fantasía y ciencia ficción que publicará Dilatando Mentes en noviembre de este año. “Los años del silencio” es mi último cachorro y ando muy ilusionada con su nacimiento. Es una historia que anda a medio camino entre la tragedia y las indagaciones sobre el peso del poder, y te confieso que su proceso de trabajo fue uno de los más agónicos y hermosos de toda mi vida.

¿Qué autores o autoras te han marcado literariamente? ¿Hay algún libro que tengas como libro de cabecera?

Es una lista larga, al menos intentaré mencionar a los esenciales. Admiro mucho la obra de Saramago, de Faulkner, de Rimbaud, de Sartre, de Úrsula K. Le Guin, de Joan D. Vinge, de Salman Rushdie. Desde que conocí a China Miéville y a Samanta Schweblin sigo sus pasos y eso me parece esencial, porque son dos autores jóvenes cuyas obras son de una poesía y una belleza terribles. De mis predios isleños: Daína Chaviano, Michel Encinosa y Gina Picart forman parte de mis referencias más cercanas. He aprendido mucho, también, del teatro contemporáneo, fundamentalmente el europeo, de sus modos de contar, de la composición de las imágenes y de ciertos intereses dramatúrgicos que luego he intentado verter en mi narrativa.

Honestamente, no tengo libros de cabecera sino autores de compañía que, dentro de este oficio no tan solitario, son los verdaderos ejes dentro de un mar de referencias.

¿Planificas tu obra desde el principio al final o tienes una idea general y luego la desarrollas conforme avanzas en la escritura?

Trabajo desde el punto de vista de los personajes y desarrollo la historia en el proceso. Mantengo líneas generales a lo largo de toda la dramaturgia de creación como columnas generales de sostén y de sentido, pero la verdad es que son líneas lo suficientemente flexibles como para no sentir la rigidez ni la atadura de un concepto. Mis personajes marcan el ritmo a su manera. De ahí que me importe tanto la idea de escucharlos, de sentir la melodía de sus palabras y prestar mis herramientas de escritura como ánfora de sus ideas. Casi siempre, mis personajes son más inteligentes que yo: saben cuál es su destino mientras que la escritora que soy se esfuerza por embellecer sus alegrías y tristezas. Algunos de mis libros han nacido de una idea difusa o, al menos, cambiante, y se han ido modificando de maneras insospechadas.

Como autora, lo que más me importa (y debo añadir, me obsesiona) es la construcción de los personajes. De ellos parte todo, y hacia ellos todo retorna.

¿Qué opinas del mundo editorial actual y del futuro de la edición, tanto en papel como en digital? y, por otro lado ¿Está todo escrito o hay todavía mucho que narrar?

El mundo editorial actual es complejo y plural, un fenómeno que se va ampliando hacia nuevos horizontes de posibilidades que, si se observan de manera atenta bajo la lupa de lo bien hecho, podrán gestar nuevos modos de dinamizar el proceso de creación e, incluso, el de recepción lectora. Confío en que estos nuevos modos de abordar la literatura lograrán unir comercialización y arte de manera coherente. Creo en la buena escritura siempre, más allá del formato en que decida venderse. Eso dependerá, en gran medida, de la vista larga de las editoriales y de los productores de cultura y, sobre todo, de una ética artística sin concesiones que ha de depender, por naturaleza y oficio, de los autores. Quiero que en el futuro se lea más pero también mejor; lo primero sin lo segundo es solo, a mi entender, un retorcimiento de la verdad de la literatura.

En el mundo queda mucho aún por narrar porque la naturaleza —tanto la intervenida por la mano del hombre como el mundo puro— se encuentra en constante movimiento y metamorfosis. No me preocupa que se agoten los temas sino que se pierdan las sensibilidades para adaptar estas historias. Lo que más me quita el sueño es el facilismo y la falta de rigor que muchos escritores exhiben como bandera. La escritura es un oficio y requiere de herramientas que solo pueden ser usadas, de forma correcta, cuando cerebro, corazón y talento hallan un objetivo común.

Y para terminar, aunque esperamos tener la ocasión de volver a entrevistarte, ¿cuáles son los sueños literarios que te quedan por cumplir?

Creo que casi todos. Me he colocado metas lejanas y hermosas. Quiero escribir y publicar mucho. Quiero continuar respirando literatura y no perder la fe en el proceso. Quiero encontrar nuevos lectores y tengo la esperanza de crecer como autora con cada línea, con cada personaje, con cada verso. Me interesa, sobre todo, no perderme en el mar de los sargazos de la literatura facilista. No obstante, pienso que los sueños se construyen en —y desde— el camino. Con felicidad y zozobra celebro el hecho de que ellos sepan dar, a veces sin mí, sus primeros pasos.

Elaine Vilar Madruga (La Habana, 1989). Narradora, poeta y dramaturga. Guitarrista y profesora de música y de escritura creativa. Licenciada en Arte Teatral por el Instituto Superior de Arte (ISA). Ha obtenido un centenar de premios y reconocimientos nacionales e internacionales. Su obra ha sido editada en antologías a lo largo del mundo. Ha publicado más de treinta libros en editoriales de Estados Unidos, Canadá, Cuba, República Dominicana, España, Chile e Italia. Cultiva los géneros de novela, cuento, poesía, literatura fantástica y de ciencia- ficción, teatro, literatura para niños y jóvenes y crítica literaria.

En España, sus más recientes títulos son: Fragmentos de la tierra rota, Sportula, 2017, El hambre y la Bestia, Tres Inviernos, España, 2018 y la primera parte de la novela gráfica La última aurora: Cacería, también de Tres Inviernos, con dibujos de Gonzalo de Santiesteban. También ha formado parte de las antologías Mariposas del Oeste y otros relatos, Sportula, 2015; y en el 2018, su obra apareció en las publicaciones Ciudad nómada y otros relatos: antología de ciencia ficción contemporánea, Sportula, y Alucinadas IV, Palabaristas Press.

Elaine vive con su madre y abuela en La Habana, pero adora viajar fuera de los ámbitos conocidos, por lo que también siente un especial afecto por otras culturas y otros pueblos. En la actualidad, es reconocida como una de las voces jóvenes más importantes de la literatura cubana.

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Francisco José Segovia Ramos

Granada, España

http://franciscojsegoviaramos.blogspot.com.es/

Categorías en que participa: Reseñas, Entrevistas.

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Autor polifacético con varios libros publicados, entre antologías, novelas y poemarios. Colaborador en varias revistas y periódicos digitales.