Metro de Moncloa, 7:40

« El gato gris aprovecha un descuido del humano para arrebatarle el jamón que cuelga por fuera de su bocadillo. Antes de que el humano logre reaccionar, el gato salta a las vías con el botín en la boca y corre hacia un agujero situado bajo el andén opuesto. Consigue introducirse en él al mismo tiempo que el tren llega a la estación. Su traqueteo le azota los tímpanos.
El gato se adentra en el agujero. Ya conoce el camino: todo recto hasta la encrucijada, donde debe deslizarse por la rampa de la izquierda. Después de una interminable caída, llega a su destino: el cubil de la reina rata, que le está esperando con sus guardias y con su hija. El gato, cabizbajo y con las orejas gachas, deja caer el jamón delante del trono. La reina olfatea las lonchas con detenimiento y, finalmente, asiente. El gato se dispone a marcharse por donde ha venido, no sin antes echarle una mirada asesina a la princesita: ha estado repitiendo ese ritual desde el día en el que intentó devorarla. »
La Imagistino
Mención especial
3° Certamen Supraversum de Microrrelatos
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